Iniciar la práctica de ejercicios mente-cuerpo puede ser una experiencia enriquecedora para quienes buscan mejorar su bienestar físico y mental. A continuación, te presento algunas posturas básicas adecuadas para principiantes que te ayudarán en este viaje hacia el equilibrio y la paz interior.
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Postura de la Montaña (Tadasana): Esta postura fundamental es ideal para comenzar. Coloca los pies juntos, distribuyendo el peso de manera uniforme. Mantén la columna erguida, los brazos a los lados, y la cabeza en alto. Tadasana mejora la postura y la conciencia corporal.
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Postura del Árbol (Vrksasana): Perfecta para trabajar el equilibrio. Desde la postura de la montaña, traslada el peso a un pie y coloca la planta del otro pie en el interior del muslo de la pierna de apoyo. Eleva los brazos al cielo, juntando las palmas. Esta postura fortalece los músculos de las piernas y mejora la concentración.
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Perro mirando hacia abajo (Adho Mukha Svanasana): Adopta una postura a cuatro puntos, luego estira las piernas mientras levantas las caderas, formando una forma de 'V' invertida. Esta postura estira y fortalece los músculos de todo el cuerpo y es excelente para relajar la mente.
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Guerrero I (Virabhadrasana I): Desde la postura de la montaña, da un paso hacia atrás con un pie, manteniendo el talón en el suelo. Flexiona la pierna delantera y levanta los brazos sobre la cabeza. Esta postura fortalece las piernas y mejora la movilidad de la cadera.
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Postura del Niño (Balasana): Genial para descansar y relajar el cuerpo. Arrodíllate y siéntate sobre los talones, baja el torso hacia el suelo y estira los brazos hacia adelante. Esta postura proporciona un estiramiento suave para la espalda y es calmante para la mente.
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Gato-Vaca (Marjaryasana-Bitilasana): Una secuencia dinámica para flexibilizar la columna. Comienza a cuatro puntos, alternando la curvatura de la columna hacia arriba (gato) y hacia abajo (vaca) siguiendo el ritmo de tu respiración. Esta serie mejora la movilidad y alivia el estrés.
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Postura del Cadáver (Savasana): Ideal para finalizar cualquier sesión. Acuéstate de espaldas con los brazos relajados a los lados y las palmas hacia arriba. Permite que todo el cuerpo se relaje completamente. Esta postura facilita la relajación profunda y la conexión con el momento presente.
Estas posiciones te ofrecerán una base sólida para desarrollar conciencia y flexibilidad. Recuerda siempre escuchar a tu cuerpo y practicar de manera segura, sin forzar más allá de tus límites naturales. Con el tiempo y la práctica regular, notarás una mejora en tu bienestar físico y mental.